- Más de 110.000 organizaciones han registrado un Delegado de Protección de Datos (DPD) en la AEPD, reflejando su creciente importancia.
- El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la LOPDGDD establecen cuándo es obligatoria esta figura.
- Empresas que tratan datos a gran escala o datos sensibles, como sanitarias o educativas, deben contar con un DPD.
- La inteligencia artificial y el tratamiento masivo de datos refuerzan la necesidad de esta figura para garantizar el cumplimiento normativo.
¿Qué es un Delegado de Protección de Datos?
El Delegado de Protección de Datos (DPD) es el profesional encargado de garantizar que una empresa cumpla con la normativa de protección de datos. Sus funciones incluyen la supervisión del tratamiento de la información, el asesoramiento en medidas de seguridad y la actuación como enlace con la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Su papel es clave para prevenir sanciones y proteger la privacidad de clientes y empleados.
¿Cuándo es obligatorio designar un DPD?
El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), en su artículo 37.1, establece los casos en los que es obligatorio contar con un DPD. Antes de elegirlo, es recomendable comprobar si el profesional está inscrito en la AEPD.
Deben contar con esta figura aquellas entidades cuyas actividades principales impliquen la observación habitual y sistemática de interesados a gran escala, como:
- Empresas de telecomunicaciones.
- Entidades financieras.
- Agencias de marketing que tratan grandes volúmenes de datos.
Además, el tratamiento de categorías especiales de datos también obliga a designar un DPD. Esto afecta a sectores como:
- Seguridad privada.
- Clínicas de fisioterapia y centros de salud.
- Aseguradoras médicas.
- Colegios, institutos y universidades que tratan datos de menores.
La Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre (LOPDGDD), en su artículo 34, recoge más supuestos en los que es obligatorio designar un DPD. Además, contar con esta figura no solo garantiza el cumplimiento normativo, sino que también ayuda en la prevención de riesgos y mejora la gestión de datos personales.
Inteligencia artificial y la necesidad de un DPD
El avance de la inteligencia artificial (IA) supone nuevos retos en la protección de datos. Si una empresa utiliza IA para el tratamiento masivo de datos personales o la toma de decisiones automatizadas, podría estar obligada a contar con un DPD según el RGPD y la LOPDGDD.
Las organizaciones que integran IA deben evaluar su impacto en la privacidad y, en muchos casos, designar un DPD para garantizar la transparencia y seguridad en el tratamiento de datos.
Recomendaciones para las empresas
Se conseja a las organizaciones que deban o quieran contar con un DPD seguir estas recomendaciones:
- Realizar una evaluación de riesgos antes de iniciar cualquier tratamiento de datos.
- Capacitar al personal en protección de datos y buenas prácticas.
- Garantizar la transparencia, informando a los interesados sobre el uso de sus datos y sus derechos.
- Supervisar continuamente el cumplimiento normativo mediante auditorías y controles internos.
Un valor añadido para las organizaciones
Aunque no todas las empresas están obligadas a designar un DPD, su presencia aporta seguridad, transparencia y cumplimiento legal en la gestión de datos personales. La evolución tecnológica y el crecimiento del uso de IA refuerzan la importancia de contar con profesionales especializados en protección de datos.