- El anteproyecto de reforma de las leyes de Dependencia y Discapacidad obligará a las administraciones a ofrecer ayudas para obras de accesibilidad.
- Se plantea la duda sobre quién financiará estas reformas, dado su alto coste, que puede oscilar entre 70.000 y 100.000 euros.
- Más del 50% de los habitantes de Barcelona viven en edificios sin ascensor, lo que agrava el problema de accesibilidad.
- Los administradores de fincas desempeñan un papel clave en la gestión de estas reformas y en la resolución de discrepancias entre vecinos.
Una reforma necesaria, pero con incertidumbre en su financiación
El Col·legi d’Administradors de Finques de Barcelona-Lleida ha valorado positivamente la aprobación del anteproyecto de reforma de las leyes de Dependencia y Discapacidad, ya que permitirá eliminar barreras arquitectónicas en edificios de viviendas.
La nueva normativa modificará la Ley de Propiedad Horizontal para que las administraciones competentes ofrezcan ayudas económicas a las comunidades de propietarios que necesiten realizar obras de accesibilidad, como la instalación de ascensores o rampas. Además, las comunidades estarán obligadas a solicitar estas ayudas si un residente lo requiere.
Sin embargo, los administradores de fincas cuestionan cómo se financiarán estas reformas. La instalación de un ascensor, por ejemplo, puede costar entre 70.000 y 100.000 euros, una inversión que requiere de una estructura de subvenciones clara y eficaz. Desde el Colegio, consideran que estos recursos deben proceder de una dotación presupuestaria estatal, en lugar de cargar todo el peso sobre las administraciones autonómicas.
El papel del administrador de fincas en la toma de decisiones
Además de la cuestión económica, las decisiones dentro de las comunidades de propietarios pueden generar conflictos. La instalación de un ascensor o cualquier reforma de accesibilidad implica acuerdos entre vecinos, donde puede haber discrepancias.
En este sentido, el administrador de fincas colegiado juega un papel fundamental, ya que su labor consiste en aplicar la normativa vigente para facilitar el consenso y garantizar la viabilidad de las obras.
Más de la mitad de los barceloneses vive en edificios sin ascensor
Las barreras arquitectónicas en los edificios de viviendas afectan gravemente a personas mayores y personas con movilidad reducida. Según los datos, uno de cada tres mayores de 75 años tiene dificultades para acceder a su vivienda por la falta de ascensores o la existencia de barreras como escaleras.
En Barcelona, la situación es especialmente preocupante:
- Entre 15.000 y 17.000 edificios de cuatro plantas o más no tienen ascensor.
- Esto afecta a entre 780.000 y 884.000 personas, es decir, entre el 45% y el 52% de la población de la ciudad.
- La mayoría de estos edificios se encuentran en barrios antiguos, donde el acceso sigue siendo un problema estructural.
Dado el envejecimiento de la población, garantizar la accesibilidad universal es una prioridad para mejorar la calidad de vida de miles de ciudadanos.
La accesibilidad universal como prioridad
Desde el Colegio de Administradores de Fincas, se insiste en la necesidad de eliminar barreras arquitectónicas y fomentar una mayor accesibilidad en las comunidades de propietarios.
Los administradores de fincas no solo se encargan del mantenimiento de los elementos comunes, sino que también acompañan a las comunidades en la planificación económica a largo plazo, asegurando que se realicen las reformas necesarias para adaptar los edificios a las necesidades de movilidad de sus residentes.
Es fundamental que las reformas de accesibilidad cuenten con una financiación clara y suficiente, evitando que recaiga exclusivamente sobre los propietarios y garantizando que estas mejoras sean una realidad para quienes más las necesitan.